
Cuando se abre la puerta del horno en una línea de templado, el vidrio debe alcanzar la temperatura adecuada de inmediato. Si hay demoras en la zona de calentamiento, se pierden segundos valiosos; esos segundos se acumulan rápidamente y afectan negativamente la eficiencia del proceso. Es aquí donde los elementos calefactores infrarrojos de doble tubo son realmente útiles. Ellos transfieren energía directamente a la superficie del vidrio, sin demoras ni espera. Así, el tiempo de calentamiento se reduce, y el perfil térmico se mantiene estable, ciclo tras ciclo.
Lo que realmente importa Los elementos calefactores infrarrojos de doble tubo están diseñados para concentrar el calor donde es necesario. La cubierta de cuarzo permite resistir los golpes térmicos y mantener una emisividad constante, lo que garantiza que el campo radiante permanezca estable a lo largo de toda la anchura del vidrio. Las instalaciones típicas funcionan con voltajes industriales de 240V/380V. La longitud de los elementos se adapta a la zona de calentamiento, y los terminales o conectores se eligen según las necesidades de la máquina.
La respuesta es rápida: no hay necesidad de esperar a que el aire circule y propague el calor. Por lo tanto, la temperatura se recupera de inmediato después de que el vidrio entra en la zona de calentamiento. Esto significa un tiempo de calentamiento predecible y un control preciso de las tensiones, ya sea durante el templado o el doblado del vidrio.
Por qué son adecuados para nuestro trabajo En el procesamiento del vidrio, el calentamiento uniforme es la única forma de evitar grietas por estrés térmico y distorsiones ópticas. Los elementos calefactores infrarrojos de doble tubo crean un campo térmico uniforme, de modo que tanto el centro como los bordes del vidrio reciben la misma cantidad de energía.
En el caso de la laminación de EVA y SGP, el rápido calentamiento reduce el tiempo necesario para la unión de los materiales y disminuye el riesgo de formación de burbujas. En el sellado de vidrios aislantes, el calor llega directamente al lugar donde se necesita, sin dañar el sello secundario. Como resultado, hay menos rechazos, la curvatura del vidrio se mantiene estable durante el doblado, y se pueden producir más piezas por hora, sin necesidad de aumentar el consumo de gas o electricidad.
Qué tomar en cuenta durante la instalación La instalación y alineación son cruciales. La distancia entre los elementos calefactores y el vidrio, así como la geometría de los reflectores, determinan la uniformidad del calentamiento. Si algo falla en esta parte, aparecerán ondulaciones en los bordes del vidrio.
El cuarzo es sensible a la contaminación, por lo que es necesario mantener limpia la zona de calentamiento. Además, conviene tener elementos de repuesto y usar conexiones rápidas, para que el tiempo de inactividad sea mínimo.